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Fases

Las evidencias arqueológicas y paleontológicas halladas en Casa Montero revelan la existencia de cinco fases cronológicas con un extenso arco temporal, desde la presencia de mastodontes hace unos catorce millones de años hasta la explotación de sílex de época contemporánea.

La vida al borde de una charca en el Mioceno Medio

Los restos más antiguos hallados en el yacimiento corresponden al Mioceno Medio (Era Terciaria), hace aproximadamente unos catorce millones de años. Se trata de un extraordinario registro fósil debido a su excelente estado de conservación y a su gran interés científico.

A unos cinco metros de profundidad, en la zona suroeste del yacimiento, se documentó un nivel de sedimentación, originado por la desecación de una charca, con un alto contenido en materia orgánica y múltiples restos de microfauna. Su estudio ha permitido conocer la edad de formación del depósito, las condiciones ambientales y los grupos de micromamíferos que habitaban la zona en aquella época.

Prácticamente en el mismo espacio, se hallaron parte del esqueleto de un mastodonte (Gomphotherium angustidens) y un rastro de más de 70 pisadas (icnitas) que quedaron impresas por el paso de varios ejemplares de esta especie sobre el terreno húmedo y embarrado del reborde de la charca. La antigüedad de estas huellas y su relación casi contemporánea con restos fósiles de la especie que las produjo hacen de este hallazgo un caso único de la paleontología mundial.

Retirada mecánica de los sedimentos que cubrían el nivel fosilífero de arcillas con lignitos del Mioceno medio (Era Terciaria).
Foto: Susana Fraile
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Actividad humana en el Paleolítico

El primer testimonio de actividad humana en el yacimiento se localiza en la zona noreste. En esta ubicación, aproximadamente a un metro de profundidad, se documentaron varios niveles estratigráficos con material lítico rodado y un excepcional nivel con industria lítica contigua a varias estructuras con evidencias demostradas de combustión. Una parte de la industria lítica tallada recuperada en este último nivel podría proceder de los afloramientos de sílex del propio yacimiento, y por tanto constituiría la primera evidencia de su explotación en superficie y uso. El estudio de este excepcional registro arqueológico, actualmente en proceso, confirmará ésta y otras cuestiones.

Perfil del área donde se detectaron niveles con materiales pleistocenos.
Foto: Equipo Casa Montero
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Minería Neolítica

Casa Montero se convirtió en un espacio dedicado a la explotación y el procesado del sílex hace unos siete mil años, en el Neolítico Antiguo. En la superficie del yacimiento se documentaron más 3.794 pozos, de los cuales se excavaron 338. El registro recuperado ha proporcionado una información inédita y valiosa para el conocimiento de las primeras sociedades neolíticas de la Península Ibérica. Esta ha sido la fase con más evidencias arqueológicas y, en consecuencia, aquella en que principalmente se ha centrado la investigación de los últimos años.

Vista general de la excavación de la mina neolítica durante la primera campaña.
Foto: Equipo Casa Montero
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Ocupación en la Edad del Bronce

Los únicos restos arqueológicos que evidencian una ocupación no relacionada con la explotación de sílex en el yacimiento corresponden a la Edad del Bronce. Se trata de un conjunto de 26 fosas, localizadas en la zona norte y este, interpretadas como cubetas y silos. Entre sus rellenos se hallaron abundantes fragmentos cerámicos de recipientes carenados, ollas de perfil en “S” y algunas piezas líticas, en su mayoría de talla expeditiva. Dos de estas fosas fueron utilizadas como sepulturas, con sendas inhumaciones individuales.

Vista de un recipiente cerámico depositado en el interior de un silo de la Edad del Bronce.
Foto: Equipo Casa Montero
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Minería Moderna y Contemporánea

Las evidencias de minería de época histórica corresponden a explotaciones modernas y contemporáneas. De esta cronología se hallaron 17 fosas situadas en los márgenes de las concentraciones de los pozos prehistóricos. La estrategia utilizada originó amplias estructuras circulares que quedaron colmatadas con rellenos muy mezclados y disgregados. Esta actividad estuvo orientada, posiblemente, y según sugieren las fuentes escritas, hacia la obtención de sílex destinado a labores de construcción y, en menor cantidad, a la elaboración de trillos y quizás piedras de fusil.

Vista de una estructura de época Moderna/Contemporánea antes de su excavación.
Foto: Equipo Casa Montero
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